sábado, 11 de abril de 2026

Orden Lectura Charlie Parker



Información del autor

Nacionalidad: Irlandesa

Biografía

John Connolly nació en Rialto, un barrio de clase trabajadora, en Dublín (Irlanda) en 1968. Su padre era funcionario y su madre profesora. Estudió Filología Inglesa en el Trinity College de Dublín y periodismo en la Dublin City University. Mientras estudiaba trabajó como barman, camarero, funcionario y chico de los recados en los grandes almacenes Harrods en Londres. Tras graduarse en 1993 trabajó durante 5 años como periodista freelance para The Irish Times, con el que continúa colaborando.




Empezó a escribir su primera novela en 1993 sin contárselo a nadie. Gastaba todo el dinero que ganaba como freelance viajando por Estados Unidos, luego volvía a casa y se ponía a escribir. En 1996 sólo tenía la mitad de «Todo lo que muere» y decidió enviarlo a editoriales y agentes. Setenta lo rechazaron y un agente le animó a terminarlo. Volvió a EE.UU. en 1997, gastó todo el crédito de su tarjeta, dejó cuentas sin pagar y consiguió acabar la novela y venderla en 1998. Todavía le cuesta creerlo.




John Connolly vive en Dublín pero divide su tiempo entre su ciudad natal y los Estados Unidos, donde ambienta sus novelas. Prefiere hacerlo así ya que se identifica más con su tradición de novela negra que con los policíacos británicos. Los autores que más le han influido son Ed McBain, Ross Macdonald y James Lee Burke.


1 Todo lo que muere. 1999

2 El poder de las tinieblas. 2000

3 Perfil asesino. 2001

4 El camino blanco. 2002

5 Más allá del espejo. 2004

6 El ángel negro. 2005

7 Los atormentados. 2007

8 Los hombres de la guadaña. 2008

9 Los amantes. 2009

10 Voces que susurran. 2010

11 Cuervos. 2011

12 La ira de los ángeles. 2012

13 El invierno del lobo. 2014

14 La canción de las sombras. 2015

15 Tiempos oscuros. 2016

16 El frío de la muerte. 2017

17 La mujer del bosque. 2018

18 Antigua sangre. 2019

19 En lo más profundo del sur. 2020

20 Tumbas sin nombre. 2021

21 Furias. 2022

22 Los mensajeros de la oscuridad. 2024




miércoles, 8 de abril de 2026

Billy Summers

Autor: Stephen King
Edición: Debolsillo
Páginas: 648
Año de publicación: 2021


Billy Summers es un asesino a sueldo y el mejor en lo suyo, pero tiene una norma: solo acepta un encargo si su objetivo es realmente mala persona. Ahora Billy quiere dejarlo, pero todavía le queda un último golpe.
Y siendo uno de los mejores francotiradores del mundo, un veterano condecorado de la guerra de Irak, un auténtico Houdini cuando toca desaparecer después de finiquitar un trabajo, ¿qué podría salirle mal?
Todo.

 

sábado, 4 de abril de 2026

Viejas Glorias: John Virlan

 

John Virlan colgó. Cerró los ojos un instante.

     Lo habían encontrado. No sabía cómo, pero lo habían hecho.

Se levantó del sillón de lectura y salió al porche. El día era soleado. Pronto habría que ajustarse el cuello del chaquetón; no quedaría ni una hoja en los sauces. Las horas de luz se reducirían, dando paso al abrigo de la chimenea. Solo que, para un anciano como él, eso se había acabado.

Salió al jardín, inhalando con calma y exhalando de igual manera. No era de los que se dejaban llevar por la ira; nunca lo había sido. Jamás dejaba traslucir sus emociones; por eso había vivido tanto tiempo en un negocio como el suyo, rodeado de hombres que aparentaban más peligro que él. Profesionales que, cuando aceptaban un contrato, no se detenían hasta ejecutarlo.

John cruzó el cobertizo de dos zancadas.

Sus movimientos, felinos y precisos, desmentían su edad. Había esperado no tener que volver a matar; no por dinero. Se equivocaba.

Apartó con cuidado el banco de trabajo junto a la pared, evitando que las herramientas golpearan el suelo entarimado. Se arrodilló, arrancó el zócalo e introdujo la mano por el hueco; pronto sus dedos acariciaron la culata del arma, encajada entre el hormigón y la madera.

Su Sig Sauer 380 seguía donde la había dejado. John soltó un suspiro; el tacto y el peso del arma se ajustaron a la perfección en su mano. Extrajo los útiles de limpieza del cajón y la desmontó. Estaba bien conservada. Aceitó cada una de las piezas antes de volver a armarla; evitó mirar su propio reflejo en el acero. «De nuevo el monstruo», pensó Virlan.

John cerró la puerta del coche y apagó el estéreo; no quería distracciones. Ajustó el espejo y se abrochó el cinturón mientras repasaba la llamada. Lo había visto venir. La incompetencia de la Compañía había roto el equilibrio; ya no podía hacer nada. Ahora todos estaban en peligro.

Tenía diecisiete años cuando fue reclutado. Entonces Odín Zeta le había sonreído y él le había devuelto la sonrisa, intuyendo que algún día tendría que matarlo.

El director de la Compañía hacía años que le seguía la pista. Concretamente, desde que saboteó los frenos del coche de su padrastro y el infeliz se despeñó por un acantilado. Aquello lo puso inevitablemente en el radar de Odín.

De esto habían llovido ya cuarenta y tres años.

John apagó el motor del Ford Bronco y sopesó si dejar la Sig en la guantera, cosa que descartó de inmediato.

Los suelos de mármol de la galería de arte Chords Verses de Portland lo transportaron a otra época. El despacho de Odín Zeta se encontraba en la cuarta planta; John se preparó para intimar con el guardaespaldas de Zeta.

El tipo lo interceptó al final de la escalera. John abrió los brazos y aguardó, observando al joven tensar los músculos del rostro. Al levantar las manos, la culata de la Sig Sauer quedó a la vista en la sobaquera. El tipo acortó la distancia echando mano a la suya. John lo evaluó un instante y se relajó.

—Tiene que entregarme su arma, señor.

—Eso no pasará, hijo —respondió Virlan con calma, bajando lentamente las manos.

—¡Entrégueme su arma ahora, señor!

John negó con la cabeza.

—¡He dicho que…!

John le bloqueó la muñeca antes de que pudiera desenfundar, estampándolo contra el muro con un giro veloz. El tipo cabeceó, tratando de zafarse. Virlan aumentó la presión. El joven alzó la mano libre en señal de rendición. Desde el fondo del pasillo, Odín le ordenó que se retirara con un gesto airado de cabeza.

John lo soltó, se recolocó la manga de la chaqueta y avanzó hacia el viejo.

Odín Zeta vestía su traje gris de corte impecable. Llevaba el cabello cano echado hacia atrás; de cerca, parecía un anciano envuelto en ropas caras. Su rostro revelaba el peso de ser quien era. Aun así, mantenía la ferocidad en el azul acuoso de sus ojos.

—Te estaba esperando, John.

Su voz conservaba el tono de autoridad que John recordaba, aunque algo había quedado por el camino.

Estrechó la mano del viejo con firmeza; ambos se estudiaron antes de soltarse. Zeta se secó la mano con un pañuelo y enfiló el despacho. John no lo siguió de inmediato. Los pasillos eran un hervidero de tipos con pinganillos comunicándose entre sí. Fulanos de espalda amplia que ocultaban músculos de acero bajo el traje oficial; nada que ver con su oficio.

—Adelante —invitó a entrar Odín con un gesto de la mano.

El despacho, un rectángulo mal iluminado ajeno a la pompa de la galería, alojaba una mesa de roble algo desproporcionada y un sillón rivalizando en tamaño. John no vio ventana alguna ni más sillas. Un retrato de Gerónimo de 1886, tomado tras su última captura, flanqueaba al de Billy el Niño. «La compañía ideal», pensó John, estudiando la ferocidad de los rostros.

—Y aquí estamos.

John no respondió.

Odín rodeó el escritorio, acarició la superficie con la punta de los dedos y tomó asiento en el sillón. Después entrelazó las manos sobre la barriga y sonrió, pero John no tenía tiempo para eso; alargó la mano y exigió las instantáneas.

Odín Zeta sacó del cajón un sobre marrón y lo deslizó sin ceremonia. Apenas pesaba, pero lo que escondía dolería. Contenía seis fotografías hechas con una Polaroid y un informe que apestaba a morgue y a favores. Virlan alineó las fotos de los cadáveres en el escritorio, como si fueran una mano de póker perdedora. Sólo lamentaba lo de Frankie Bye Bye; el resto carecía de importancia. Aun así, John no apartó la vista; deslizó el pulgar por el borde de una de las fotos, buscando cualquier detalle que el forense pasara por alto. Algo que le otorgara ventaja. Odín lo observaba desde su trono de piel, estudiando sus movimientos.

—Lamento lo de Frankie —dijo Odín; su voz era un hilo de seda viejo que decía lo contrario.

—¿Quién te dio el soplo? —preguntó John.

—Tengo contactos. Alguien llamó y me informó.

—¿Y esos contactos te dieron mi número telefónico?

—No —respondió Odín sonriendo—. Eso lo conseguí por mis medios. No ha sido fácil encontrarte, ¿sabes? Eso juega a tu favor. Porque nos están cazando, John.

Seis miembros de la Compañía borrados como si nada.

Y ahí estaba él, frente a aquel hijo de puta que nunca había movido un dedo por nada. Odín apretó la mandíbula. Los ojos, acuosos y hundidos, bizquearon. Se los secó con un pañuelo.

—Los tipos que han hecho esto —dijo John, abarcando con un gesto seco las fotos esparcidas sobre la mesa— no se diferencian de nosotros. Pero eso ya lo sabes, ¿verdad, Womack?

Odín arrugó la nariz, como si oír su nombre de pila apestase más que los seis muertos que tenía sobre el escritorio.

Tras la Guerra Fría muchos agentes quedaron sin bandera ni propósito. Durante un tiempo la Compañía los toleró; no eran nada. Pero crecieron. Y volaron el tablero.

—Sé lo que estás pensando, John. —Odín clavó los codos en la mesa—. Y no es momento de buscar culpables. De nada serviría malgastar energía mientras nos están cazando, joder.

Se levantó de golpe, tropezando con su propia silla.

La mano de John quedó a medio camino.

—No me toques. —Odín le lanzó la misma mirada que John veía en el retrato de Gerónimo—. Voy a acabar con ese hijo de puta con ínfulas, ¿me oyes? Voy a eliminar a todos sus chicos. Voy a llenarlos de plomo.

Desvió la vista.

Se detuvo. Respiró hondo.

—Nos han mordido, John. —Suspiró.

—¿Cómo quieres proceder?

—Como siempre: matando al pastor y espantando a las ovejas.

—Esas ovejas han mordido al lobo.

—Pues devolvámosles el bocado, joder.

John Virlan asintió despacio.

—Hay algo más —dijo Odín.

—¿Está relacionado?

Negó con un gesto.

Sacó una revista del escritorio y la dejó caer sobre la mesa.

—Página veintiocho —señaló.

John la abrió. Encontró el anuncio rodeado en rojo.

 

                      Vendo caña de bambú del 69.

                      Preguntar por el señor Zeta.

 

 

John levantó la vista. El viejo sonrió.

—Diamond está muerto.

John la hizo a un lado.

—Te equivocas.

Odín dejó un libro abierto. Señaló una serie de números garabateados a lápiz en el margen inferior: 142-8-3 / 19-12-1 / 44-

5-9.

—Utiliza la versión del 54 de La isla del tesoro.

John no lo tocó.

—Han pasado treinta años.

Cambió el peso de su cuerpo.

—Así es.

—Me obligaste a aceptar ese contrato y…

—¿Viste a Diamond caer por el muelle, John?

No contestó.

El viejo golpeó el libro con el dedo.

—Sin cuerpo, John. Ambos sabemos lo que significa.

John agarró el libro. Trazó una línea con el dedo. Sus labios se movieron en silencio.

«Hola, mi traicionero socio. Hora de ajustar cuentas.»

 

jueves, 2 de abril de 2026

Movidas Chungas

 



Antes las cosas no eran así ni de coña; si lo sabré yo.

​En los noventa el rollo funcionaba de otra manera. Todo estaba del revés, los colores que predominaban eran distintos: el blanco y el amarillo de la coca y el spid. El marrón del caballo y el morado de las pastillas. Notad que no he dicho speed, como dicen ahora los modernillos que usan palabras como selfie, bullying o mierdas por el estilo. Su puta madre. En los noventa llamábamos a las cosas por su nombre, como hacían nuestros padres. Y si algo no estaba claro, por descontado que nos lo inventábamos. Ahora todo da pena. Antes, cuando salías de fiesta, tenías que andarte con cuidado si no querías acabar sin dientes. Ahora, en cambio, si tienes la desgracia de cruzarte con una banda de payoponis, te expones a que te metan una mojada y te dejen desangrándote en el suelo como un perro. Apesta…

​Está claro que algo apesta y no soy yo. O tal vez sí lo sea. Mi alma putrefacta, corroída, hace mucho tiempo que no conecta con mi mente. Pero los recuerdos siguen ahí, coño si siguen, tan nítidos como el vómito de un beodo. ¡Sírveme una ronda de movidas chungas, camarero! Recuerdo a cierta señorita, que en realidad no lo era, que gobernaba con puño de hierro el timón de este galeón llamado Perdición. Recuerdo que le hacía pajas y después me pasaba el día entero oliéndome los dedos. Cuánto la echo de menos, joder. Con ella toqué varias veces el cielo al fumar heroína por primera vez; creo a pies juntillas que esa es la razón por la que no puedo olvidarla. Nuestro amor estaba basado en una mentira. Una deliciosa e inolvidable mentira que ahora se clava en mi carne. Ella solo me amaba cuando estaba puesta, pero cómo lo hacía, Dios. Nadie me ha hecho sentir tan especial. Nada en el mundo conseguiría acercarse a aquella sensación, ni siquiera la gota marrón cabalgando la plata de nuevo, no ahora que ella ya no está. ¡Curiosa forma de hacerme sentir especial!

​He desperdiciado los mejores años de mi vida, toda mi juventud, soñando día y noche con unos besos que nunca me dio. Poesía yonki le escribía mientras ella dormía. Poesías colmadas de adverbios y faltas de ortografía que nunca leyó. Letras tan profundas que habrían hecho llorar a un violín, de no haberlo empeñado o vendido antes. ¿Acaso creéis que exagero?

​Y me pasaba las horas

Apoyado en la farola

Que daba luz a su puerta

Solo por verla pasar

​Y aguantaba las tormentas

Por regalarle una rosa

Rosa que nunca le di

Ya no la volví a ver más.

​¡Espera! Nunca lo escribí. Esto es de una canción de Revólver y nunca lo rasgué en papel alguno. Hice mío el sufrimiento de otro cabrón porque no tenía fuerzas suficientes, ni imaginación, para abrazar mi propia soledad. Volqué mi alma en vivencias que nunca me pertenecieron. No lo sé. ¿Cómo saberlo? Siempre he estado colgado. Y desde entonces he llorado lágrimas que no besaron ni besarán mis mejillas. O quizás sí. Pero ahora lo único que me importa soy yo; ella, más bien ellas; ella y la heroína, que siempre fueron la misma cosa, creo. Por eso cuesta tanto seguir adelante… porque hay que estar en forma, como esos críos ninja de la tele, tomar impulso y dar un salto mortal con triple tirabuzón para reengancharte a esta vida de mierda con tantos sinsabores. Este mundo, este tiempo vacío y enfermo de soledad, que no tiene nada que ofrecer porque apesta a enfermedad terminal.

​¡Este mundo cruel me obliga a soñar despierto! ¡Quiere follarme con su polla de metal hasta saltarme los ojos! Que lo oigan los vecinos. Que alguien le diga a mi madre que me balanceo peligrosamente hacia el abismo. Que alguien le cuente que mis ojos están arruinados por las lágrimas y que ya no tengo miedo. Que alguien la avise, por favor, porque hoy he dejado de tenerlo y me resulta tan sencillo empujar el respaldo de esta silla y poner fin a todo, que otra clase de miedo se apodera de mi alma. Que alguien le diga que el cinturón que rodea mi cuello muerde mi carne retándome, porque solo soy un yonki amorrado a la polla del pasado. Amorrado a ella, a ellas. Atrapado en movidas chungas que ya no me permiten visualizar su rostro. ¡Maldito el cinturón que más temprano que tarde se llevará mi vida! ¡Maldito por dentellear mi hombría, por no darme un respiro! Malditos todos. Maldito yo y malditas ellas…

sábado, 21 de marzo de 2026

La Sabiduría de las Multitudes

Autor: Joe Abercrombie
Edición: Alianza Editorial
Páginas: 744
Año de publicación: 2021

El Gran Cambio ha llegado…

Algunos dicen que, para cambiar el mundo, primero hay que quemarlo. Esta idea se va a poner a prueba en el crisol de la revolución: los rompedores y los quemadores se hacen con el poder y el humo de los disturbios ha sustituido al de las fábricas. Todo ha de someterse a la sabiduría de las multitudes.

El ciudadano Brock ha decidido convertirse en un héroe de la nueva era y la ciudadana Savine tiene que reconducir su talento de la búsqueda del beneficio a la mera supervivencia. Orso va a descubrir que, cuando el mundo está bocabajo, nadie está en peor posición que un rey. Y en el sangriento Norte, Rikke y su frágil Protectorado se están quedando sin aliados… mientras Calder el Negro llama a sus fuerzas y trama venganza.

El sol de la Unión ha caído al barro y en la sombra, tras las bambalinas, los hilos del despiadado plan del Tejedor se van trenzando poco a poco…

 

martes, 3 de febrero de 2026

El Problema de la Paz

Autor: Joe Abercrombie
Edición: Alianza Editorial
Páginas: 768
Año de publicación: 2020

Conspiración. Traición. Rebelión. La paz es solo otro tipo de campo de batalla…

A pesar de los reveses sufridos, no hay nada que se interponga en el camino de Savine dan Glokta, en el pasado la inversora más poderosa de Adua, cuando ha puesto su ambición en un objetivo.

Para héroes como Leo dan Brock y Stour Ocaso la paz no es más que un inconveniente que debe remediarse cuanto antes. Pero primero hay que alimentar agravios y reunir aliados. Entre tanto, Rikke tiene que dominar el ojo largo… antes de que su poder acabe con ella.

En todos los sectores de la sociedad anida el descontento. Los Rompedores aún acechan en la clandestinidad, tramando planes para llevar a cabo el Gran Cambio que por fin libere al pueblo, mientras los nobles descontentos tratan de aumentar su influencia y sus prebendas.

Orso intenta hallar un camino seguro en el laberinto de cuchillos que es la política, pero sus deudas y sus enemigos no dejan de aumentar.

Ninguna alianza, ninguna amistad, ninguna paz, dura para siempre.

jueves, 25 de septiembre de 2025

Un Poco de Odio

Autor: Joe Abercrombie
Edición: Alianza Editorial
Páginas: 720
Año de publicación: 2019

Un poco de odio, la esperada nueva novela de Joe Abercrombie, que da inicio a la trilogía «La era de la locura», nos lleva de nuevo al mundo de «La Primera Ley».

Años después, la era de la máquina está llegando al Círculo del Mundo, pero la era de la magia se niega a morir. Las chimeneas de la industria se elevan sobre Adua y el mundo bulle de nuevas oportunidades. Pero las viejas rencillas no se han olvidado.

En las castigadas fronteras de Angland, Leo dan Brock lucha por conseguir la fama en el campo de batalla y derrotar a los ejércitos de Stour Ocaso. Para ello espera recibir ayuda de la corona, pero es mejor no contar con el hijo del rey Jezal, el irresponsable príncipe Orso.

Savine dan Glokta (influyente inversora e hija del hombre más temido de la Unión) planea llegar a la cumbre del montón de escoria de la sociedad empleando los medios que sean precisos. Con lo que ella no cuenta es que ningún dinero podrá poner coto a la ira que va a estallar en los suburbios. Con ayuda de la montañera Isern-i-Phail, Rikke trata de controlar el don, o la maldición, del ojo largo.

Ver el futuro es una cosa, pero cambiarlo, cuando el Primero de los Magos sigue manejando los hilos, es otra muy distinta.

 

martes, 9 de septiembre de 2025

Baila con Lobos & El Camino Sagrado

Autor: Michael Blake 
Edición: Valdemar
Páginas: 816
Año de publicación: 2019

La novela Baila con Lobos fue llevada al cine en 1990, con guión de Michael Blake y dirección de Kevin Costner, que fue también su protagonista.
Michael Blake (1945-2015) nació en Fort Bragg (Carolina del Norte). Al cumplir veinticinco años se fue a vivir a Los Ángeles, donde estudió Periodismo y Cine, y escribió en publicaciones locales. En la Escuela de Cine conoce a Jim Wilson y escribirá para él el guión de Stacy’s Knights (1983), una película sobre el mundo del juego protagonizada por un poco conocido Kevin Costner. Una vez que Costner se convierte en estrella, Blake le plantea el proyecto de hacer una película sobre indios americanos. El actor le pide que escriba primero una novela que desarrolle su idea. Tras leerla, Costner queda fascinado por la historia y decide no solo financiar la película sino también dirigirla y protagonizarla. Bailando con lobos se estrenó dos años después con gran éxito de crítica y público. Blake escribió también Camino al Walhalla (1996), una novela sobre el general Custer, y un ensayo sobre las guerras indias, Indian Yell (2006).
Baila con Lobos (1988) narra la historia de John Dunbar, soldado de la Unión que ve cumplido su sueño de viajar a las Grandes Praderas cuando es destinado a Fort Sedgewick. Su vida cambiará al trabar amistad con un lobo, Dos Calcetines, y sus vecinos comanches. Allí conocerá a En Pie con el Puño en Alto, una mujer blanca criada por los comanches.
El camino sagrado (2001), inédita hasta ahora en nuestro país, continúa con las aventuras del teniente Dunbar once años después. Convertido en el guerrero comanche Baila con Lobos, Dunbar se ha casado con En Pie con el Puño en Alto, ha tenido tres hijos y vive en paz en el poblado del jefe comanche Diez Osos. Pero esa paz se verá alterada cuando una banda de rangers ataca el poblado y secuestra a su mujer y a su hija.

 

viernes, 5 de septiembre de 2025

La Jornada del Muerto

Autor: Larry McMurtry
Edición: Valdemar
Páginas: 560
Año de publicación: 1995

La Jornada del Muerto forma parte de la saga de Lonesome Dove, y en ella conoceremos las correrías juveniles de Gus y Call, protagonistas de esta inolvidable serie de McMurtry.

La Jornada del Muerto está ambientada en los convulsos años de las guerras territoriales entre los Estados Unidos y México. Texas se ha proclamado república independiente en 1836, pero el Gobierno mexicano aún no ha reconocido al nuevo Estado y sus tropas realizan incursiones frecuentes para evitar que se consolide la secesión.

Dos jóvenes reclutas recién incorporados a los Rangers de Texas, Gus y Call, se embarcan en una expedición a la árida frontera mexicana con la misión de descubrir una vía practicable entre San Antonio y Santa Fe a lo largo del Río Grande. Tras estar a punto de caer en manos del jefe comanche Joroba de Búfalo, Gus y Call regresan sanos y salvos a San Antonio. Pero, seducidos por la leyenda del oro de Santa Fe, se unen a un pequeño ejército liderado por Caleb Cobb, un pirata y mercenario que se propone liberar esta ciudad del dominio mexicano, un grupo variopinto de doscientos aventureros cuyos supervivientes, tras superar múltiples peligros, se verán enfrentados al reto de sus vidas, atravesar la Jornada del Muerto, un paraje extremadamente desértico de unas doscientas millas en el desolado Nuevo México, cruzado por un estrecho sendero que reduce en diez jornadas el viaje entre El Paso y Santa Fe. Aunque es la tercera novela en orden de publicación de la saga de Lonesome Dove, La Jornada del Muerto es la primera en cuanto a la secuencia cronológica de los acontecimientos narrados en esta saga, y puede ser leída y disfrutada independientemente del resto de la serie. El lector conocerá en esta novela las correrías juveniles de Gus y Call, protagonistas de la inolvidable Lonesome Dove.

 

 

lunes, 18 de agosto de 2025

Lonesome Dove

Autor: Larry McMurtry
Edición: Valdemar
Páginas: 1136
Año de publicación: 1985


La “Compañía ganadera de Hat Creek” es un pequeño rancho situado en Lonesome Dove, un pueblo texano cerca de la frontera con México. Los dos rangers retirados que lo regentan, Augustus “Gus” McCrae y el capitán Woodrow F. Call, tienen visiones antagónicas del mundo —hedonista y soñador el primero y práctico y tenaz el otro— por lo que son frecuentes los enfrentamientos verbales entre ellos, no exentos de humor y un poso filosófico. La vida transcurre plácida y monótona en un Lonesome Dove achicharrado por el sol, en donde solo ha llovido un par de veces en el último año. Un día llega al rancho Jake Spoon, un viejo conocido de Gus y Call, y les propone una idea disparatada: conducir un gran rebaño de ganado desde Texas a Montana y establecer allí un rancho, algo que nunca se había hecho antes. Aunque apenas disponen de ganado ni vaqueros aptos para recorrer una distancia semejante, el capitán Call decide emprender tan azarosa odisea. Y a partir de ese momento todo se precipita, la errática narración se transforma entonces en una trama llena de acción y aventuras en la que McMurtry roza cotas literarias solo alcanzadas por autores como Faulkner o García Márquez.

Lonesome Dove recibió el premio Pulitzer en 1986. La CBS realizó una miniserie, protagonizada por Robert Duvall y Tommy Lee Jones, basada en esta monumental novela.

 

El Diablo a Todas Horas

Autor:  Donald Ray Pollock  Edición:  Random House Páginas:  326 Año de publicación:  2011 Cuando Willard Russell, veterano de la primera gu...